Las actividades extracurriculares son un espacio único para que los alumnos desarrollen habilidades científicas, tecnológicas, de pensamiento computacional y a la vez se desarrollen como personas y crezcan en valores elementales relacionados con la comprensión, comunicación y cooperación.

Robotica como actividad extracurricular

La robótica educativa facilita, mediante el aprendizaje cooperativo, el trabajo de todas las competencias definidas en el currículum. Aprender con la robótica es un acto competencial, de aplicación de habilidades técnicas y de conocimiento que activa la comprensión, la comunicación y cooperación. A través de la construcción y programación de robots adquieren diversos conocimientos, habilidades y actitudes que podrán aplicar y desarrollar a lo largo de su vida. Desde la autonomía propia de los niños se aplican distintas metodologías que cierran el ciclo de la robótica educativa.

Las sesiones se orientan a practicar la capacidad de crear artefactos tecnológicos mediante la programación de componentes físicos de la robótica como son elementos mecánicos (engranajes, poleas, palancas, ruedas…), actuadores (motores…) y sensores (de luz, de distancia, de sonido…). El uso de piezas interconectables facilita desarrollar aspectos creativos y de razonamiento. Mediante una práctica orientada a la superación de retos se canaliza el uso de la creatividad y habilidades cognitivas como el razonamiento lógico o la capacidad de análisis

¿Qué actividades se desarrollan en las clases de robótica extracurricular?

Existen multitud de recursos, herramientas, robots y entornos de codificación distintos que enriquecen la experiencia de la robótica educativa a límites insospechados. El crecimiento intelectual de los alumnos depende de la creatividad con la que se apliquen en la extraescolar. Scratch, Minecraft, Code, Codecademy, Lego… Son algunos de los entornos en los que los alumnos se desenvolverán día a día.